Pocos apostaban allá por el 2005 por una tienda vanguardista en Zaragoza, situada en el corazón del casco histórico, con la Torre de la Magdalena como testigo mudo y majestuoso, de un sueño que comenzaba a materializarse. Se llama Esenzia y abrió sus puertas con el apoyo de muchos amigos y gran imaginación.